Elecciones en
EUA, tic, tac (2)

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Miguel Tirado Rasso* 

Como parte del proceso electoral de los EUA, en la carrera presidencial, y una vez formalizada la candidatura de la fórmula demócrata para la Casa Blanca y la vice presidencia con Joe Biden y Kamara Harris, respectivamente, los republicanos celebran, en esta semana, su Convención Nacional, en la que, el pasado lunes nominaron al presidente Donald Trump, como su candidato por la reelección y a su compañero de fórmula, Mike Pence, para repetir en la vice presidencia.

En un ambiente complicado por los efectos de la pandemia del Coronavirus que coloca a la Unión Americana en primer lugar mundial de contagios y de fallecimientos, lo que le ha generado al presidente Trump las críticas más severas por “un manejo errático y caótico” de la emergencia sanitaria, como lo han calificado, el empresario neoyorquino busca afanosamente permanecer en la Casa Blanca, algo que no se ve tan fácil, porque su popularidad se ha visto mermada en estos últimos meses.

La circunstancia de la pandemia acabó con la espectacularidad acostumbrada en las convenciones de los partidos Demócrata y Republicano, para la formalización de sus candidatos presidenciales, limitándolas, por aquello de la sana distancia, a la celebración de asambleas virtuales. Un toque que, pienso, afectó más al republicano, que gusta y domina el espectáculo, frente al demócrata, más discreto y sencillo en sus intervenciones. Y qué decir, en el caso de los debates que, de realizarse a distancia, Biden saldrá beneficiado al no tener enfrente la presencia histriónica de un Trump, acostumbrado a jugar rudo.

En un principio, el neoyorquino había presionado para que la Convención Republicana se llevara a cabo en la forma tradicional, con la presencia de miles de invitados y de todos los 2,551 delegados del partido, en el Spectrum Center en Charlotte, Carolina del Norte. Pero resultó que las autoridades del gobierno local, no autorizaron que se efectuara en un local cerrado de 19 mil localidades, sin las medidas de prevención sanitaria como el distanciamiento social y el rostro cubierto. Ante esto, Trump pretendió cambiar el lugar de la sede, pero finalmente aceptó las condiciones y la convención se realizó, a otra escala, en el lugar original y con la asistencia de sólo 336 delegados.

A diferencia de la Convención Demócrata, en la que, en cada uno de los cuatro días, tuvieron figuras destacadas como oradores, dos ex presidentes, entre ellos, la Republicana estuvo floja en personajes prominentes. Muy a su estilo, los reflectores se concentraron en el magnate inmobiliario, quien fue el orador principal cada día de la convención, en la que también hablaron varios miembros de su familia. Habría que anotar que cada vez hay más republicanos disidentes, como el ex presidente, George W Bush, quien declaró que no votará por Trump, según el New York Times.

Ante el resultado de encuestas que no le favorece, el mandatario sigue la estrategia de descalificar la próxima elección, desde ahora, tachándola como la más fraudulenta de la historia, alegando que los votos por correo no son confiables. Además, sugirió aplazar la elección, hasta que las personas pudieran votar de manera adecuada y segura, siempre bajo el argumento de que serían los comicios más imprecisos y fraudulentos. Sugerencia que fue rechazada, de inmediato, por demócratas y republicanos.

El Ejecutivo insiste en apoyar medidas para expandir el voto presencial con instalación de más cabinas de votación y otras fórmulas, como el sufragio adelantado, en su intento por convencer de la vulnerabilidad del voto por correo. En este sentido, y bajo el argumento de que se busca mayor eficiencia en su operación, el presidente ordenó cambios y recortes al presupuesto del Servicio Postal, lo que fue considerado por los demócratas como un sabotaje al voto por correo. Con menos recursos, esa oficina puede provocar la pérdida o el retraso de votos, dijeron.

Entre las medidas adoptadas y que han afectado la operación del Servicio Postal con demora en la entrega de correos, están la eliminación y cambio de ubicación de cientos de buzones y de maquinas clasificadoras de correos, reducción de horas extras y nuevas políticas de clasificación y reparto. Los demócratas han acusado al director de la oficina de correos, nombrado por Trump, apenas el mes de mayo pasado, Louis DeJoy, de ser cómplice del presidente en este sabotaje.

El señalamiento no es gratuito. Este personaje, sembró dudas sobre la capacidad del Servicio Postal al enviar, el mes pasado, cartas a las autoridades electorales de 46 estados y de la capital del país, advirtiendo que no podía garantizar que los votos enviados por correo para las elecciones lleguen a tiempo para ser contabilizados (The Washington Post). Y es que, el nombramiento de DeJoy, al frente de esta oficina, no fue por su experiencia en el tema, sobre el que no tiene la menor idea, sino por ser un importante donador y recaudador de fondos del Partido Republicano.

Donald Trump seguirá maniobrando en contra del voto por correo, cuestionando la legitimidad de los comicios, imputando a los demócratas el uso del Covid para robarse la elección y acusando a Biden de ser “izquierdista radical” y “socialista”. Según Nathaniel Persily, profesor de derecho de la Universidad de Stanford en California, entre 50 y 70 millones de votos podrían canalizarse por esta vía.

Las boletas por correo facilitarán y ampliarán el voto entre las comunidades afroamericanas y latinas, grupos que han manifestado abiertamente su preferencia por el candidato demócrata. Y ese es el peligro que ve el neoyorquino.

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