Y dicen que vamos
bien, requetebién

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Benito Gaytán*

La economía en México sigue en picada, aún y cuando el Presidente de la República Andres Manuel López Obrador repita como estribillo “vamos bien, requetebién” y se dice que por lo menos los empleos que se tenían en 2019 se recuperarán por allá del 2024 o 2025, pero ese optimismo que permea todas las mañanas desde el púlpito de Palacio Nacional no se contagia a los millones de desempleados que hoy están buscando trabajar.

Es curioso cómo el inquilino de Palacio Nacional, desde que estaba en la oposición, acusaba a los empresarios de corruptos de que han saqueado al país, pero ahora se codea con ellos: primero para anunciar el regreso a clases a distancia y que se darán por las cuatro cadenas de televisión abierta, pero son los mismos que formaban parte de la tan satanizada “mafia del poder” y después anuncie con bombo y platillo que la vacuna contra la Covid-19 será fabricada por una alianza del laboratorio Astra-Zeneca y la fundación de Carlos Slim.

El jefe del Ejecutivo les tiene aversión a los empresarios y de eso no hay duda porque para él las fortunas que han acumulado provienen de la corrupción y no de su trabajo. Quizá algunos empresarios sí hayan amasado fortuna de esa forma, pero hay otros que son producto del esfuerzo, de arriesgar y apostar sus capitales.

El gobierno de México hizo oídos sordos a todas las peticiones que, en su momento, los organismos empresariales le plantearon para el diferimiento de pago de impuestos por el tema de la pandemia porque no estaban pidiendo que se les condonaran. La fórmula es muy simple, si no hay ventas, no hay ingresos y sin eso se pierden empleos y no se tienen recursos para pagar nóminas, pero eso es algo que no entiende quien hoy gobierna.

Durante la pandemia se anunciaron créditos de 25 mil pesos por parte del Gobierno para empresas que no despidieron empleados y que estuvieran en el listado del censo que realizó la Secretaría del Bienestar, pero al parecer no se otorgaron todos los que estaban disponibles, simplemente porque las empresas no los tomaron ya que, si se tenían 10 empleados, apenas y les alcanzaría para pagar la nómina de un mes y nada más.

En esta administración federal ha quedado claro que eso de la economía no se les da, porque cómo explicar que en gobiernos anteriores que han sido acusados de corruptos y neoliberales, la economía crecía y con este gobierno en 2019, no creció, por más que se diga que íbamos bien pero que llego la pandemia y eso provocó que estemos mal.

No se necesita ser economista para saber que la economía va mal y que los empleos se siguen perdiendo, que el Producto Interno Bruto decrece y que el panorama no mejorará en los próximos cuatro años, pero eso no le importa al jefe del Ejecutivo porque lo suyo, lo suyo es seguir de candidato y prometer que va acabar con la corrupción y que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre, pero falta que alguien le avise que él es hoy el gobierno.

La iniciativa privada es parte del motor de la economía de un país, pero en este gobierno no se entiende de esa manera por el resentimiento social que hay en contra de la gente que trabaja y gana el dinero honestamente. Es necesario que se les dé seguridad jurídica a los inversionistas porque una vez que se deciden a invertir, no se pueden cambiar las reglas del juego en el camino, como ha sucedido en el sector energético, principalmente.

La economía debe de moverse y ahora que varias actividades del sector económico se están reactivando, el gobierno federal debe de buscar los programas y alternativas para que se empiecen a recuperar los empleos y poco a poco se vayan recuperando sectores tan golpeados como el turismo o el de servicios.

Los restaurantes, cines, museos y centros comerciales han reabierto con las restricciones dictadas por la autoridad para evitar contagios de Covid-19, pero la asistencia que han tenido ha sido casi nula, por lo que no se ha logrado mover la economía, quizá, porque se ha rebasado la cifra de 55 mil muertes y los ciudadanos están tomando precauciones para no contagiarse o porque no tienen dinero para gastar.

La parálisis económica por la pandemia seguirá y no hay visos de cuándo comenzará la recuperación, aunque desde el púlpito de Palacio Nacional se dice que el país se está recuperando y la pandemia se domó, quizá sí, pero ha de haber sucedido en el país que gobierna paralelamente el jefe del Ejecutivo en su cabeza.

*Analista