Caso Lozoya, para
ganar en el 2021

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Benito Gaytán*

La extradición de Emilio Lozoya, ex Director de Pemex, causaba expectación porque se creyó que seríaingresado a un Reclusorio para las audiencias de los delitos por los que se le acusa, pero a su llegada fue trasladado al Hospital Ángeles del Pedregal para ser atendido, ya que cuando el médico legista lo valoró en el Hangar de la Fiscalía General de la República, determinó que presentaba un cuadro de anemia, algo que no fue reportado por las autoridades españolas cuando lo entregaron a las mexicanas.

A casi dos semanas de que llegó a México, fueron celebradas en dos días seguidos las videoaudiencias sobre los casos de la Planta de Agronitrogenados que compró Pemex a un sobreprecio y sobre los sobornos que, supuestamente, recibió por parte de la empresa Odebrecht para la campaña del ex Presidente, Enrique Peña Nieto.

En la primera audiencia, la Fiscalía General de la República solicitó la vinculación a proceso de Lozoya y fue concedida por el juez, pero no pisará la cárcel sino solamente se le pondrá un brazalete electrónico para que esté localizable y se le retiró el pasaporte para evitar que salga del país, mientras que para el tema de Odebrecht, la Fiscalía solicitó también la vinculación a proceso y el juez la otorgó, pero la diferencia en este es que se le dio la libertad condicionada y solamente tendrá que ir al juzgado a firmar dos veces al mes.

Esas son los dos primeros acuerdos a los que llegó la defensa y no con el Poder Judicial sino con los contactos al más alto nivel que tienen la familia Lozoya con el actual gobierno y seguramente se solicitaron esas prebendas a cambio de revelar los nombres de quienes recibieron sobornos para aprobar la reforma energética o de quienes le “ordenaron” comprar la planta de Agronitrogenados y para recibir sobornos de Odebrecht, entre otros.

Esa justicia de la que tanto se habla y que se supone debería ser ciega, las autoridades en las altas esferas del poder son las que le quitan la venda a aquella para hacer distinciones y el caso de Lozoya demuestra que los que se fueron, siguen teniendo el poder y quizá, una vez más, ese pacto de impunidad del que tanto se habla se dio con el gobierno anterior, está más vigente que nunca.

El Presidente de la Repúbica, Andrés Manuel López Obrador, quiere utilizar ese caso para evidenciar la corrupción en gobiernos anteriores, pero lo más seguro es que quede como un simple show mediático y, seguramente, en unos meses ya no habrá delito que perseguir y Lozoya será exonerado.

El caso Lozoya será utilizado por el jefe del Ejecutivo por los próximos 10 meses para ganar adeptos con miras a la elección del 2021 y si para ello es necesario acusar de algo al ex Presidente Peña Nieto, lo hará, porque la desesperación a la que ha llegado para conservar la mayoría en la Cámara de Diputados no tiene límites.

La justicia que se le aplicó a Rosario Robles para tenerla encerrada en el penal de Santa Marta Acatitla por casi un año, dista mucho de la de Lozoya porque en el caso de Robles el delito por el que se le acusaba no ameritaba prisión, pero como el juez que llevó su caso era el sobrino de Dolores Padierna-esposa de René Bejarano el “Señor de las Ligas”-demostró que fue una venganza polìtica de cuando Bejarano se embolsó miles de dólares entregados por Carlos Ahumada.

Y quien ha fungido como vocero de Lozoya es el inquilino de Palacio Nacional porque ya dijo que es testigo protegido, cuando no lo es, y que ya reveló los nombres de los legisladores panistas que recibieron sobornos para aprobar la reforma energética, así como de otros personajes de la política y esa información la repetirá cada que le pregunten del caso del ex director de Pemex, al igual que lo ha hecho cuando le preguntan sobre la pandemia, su respuesta ipso facto es “ya pasamos lo peor”.

El caso Lozoya quedará en la impunidad y el jefe del Ejecutivo lo utilizará de aquí a la elección del próximo año para que la gente crea que combate la corrupción y así voten por Morena para mantener la mayoría en la Cámara de Diputados, pero le puede salir contraproducente porque a estas alturas algunos de sus 30 millones de electores ya perdieron la esperanza que depositaron en él para que las cosas cambiaran.

*Analista.