No pudo apoderarse del INE

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Benito Gaytán*

El Instituto Nacional Electoral ha estado en la mira del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, desde que inició su gobierno, sin tomar en cuenta que gracias a aquel pudo registrar a su partido -Morena- que fue el árbitro en la elección presidencial de 2018 cuando arrasó en las urnas y que logró su sueño de gobernar a México.

Desde el año pasado, el INE ha sido el blanco favorito del inquilino de Palacio Nacional en sus mañaneras y cada que podía, arremetía en su contra y uno de sus primeros embates fue cuando el órgano electoral ordenó suspender la promoción del gobierno federal, a través de los servidores de la nación porque hábilmente en los chalecos de estos, se leía el nombre del jefe del Ejecutivo.

Otro fue cuando acusó que los consejeros electorales ganaban alrededor de 300 mil pesos y que eso no podía ser porque repetía su trillada frase de que “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, pero más bien parece que le da coraje que alguien que estudie, que tenga experiencia y que trabaje no pueda ganar lo que gana.

Y otra más fue cuando trató, a través de Morena, impulsar una reforma electoral para reducir el periodo para el que fue electo el actual Presidente Consejero, Lorenzo Córdova, y que al final no fructificó y también buscó reducirle el presupuesto al INE porque era mucho dinero el que recibía. Lo que causa extrañeza es que cuando ganó la elección presidencial, el INE fue democrático, pero ahora que ve en peligro mantener la mayoría en la Cámara de Diputados, lo descalifica.

Esa aversión que le tiene López Obrador a los organismos autónomos ha sido evidente y ha buscado por todos lados debilitarlos porque para él salen sobrando el INE, el Instituto Federal de Telecomunicaciones, la Comisión Federal de Competencia Económica, el Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública, por mencionar algunos.

Hace algunos meses declaró que él sería el “guardián de las elecciones” como si el INE fuera un florero como lo son varios miembros de su gabinete, pero sabe que esas expresiones son las que les gustan a sus seguidores y que con eso descalifica totalmente al árbitro electoral, tal y como lo hizo cuando era oposición y mandó al diablo a las instituciones.

Al no poder debilitar al INE por más que quiso, la alternativa que tenía era apoderarse de los cuatro espacios para los consejeros electorales que se tenían que ocupar, al igual que lo hizo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde pudo incrustar a tres ministros afines a él. Pero, no pudo repetirlo en aquel porque el Comité Técnico de Evaluación de los candidatos a ocupar esos espacios logró elegir a los más idóneos, aún y cuando tenían a John Ackerman-esposo de la secretaria de la Función Pública- e incondicional del inquilino de Los Pinos.

Ackerman y legisladores de Morena buscaron echar abajo el acuerdo de ese Comité, para buscar poner a incondicionales al jefe del Ejecutivo y a Morena, pero no lo lograron, además de que la presión social también fue un factor determinante para que no se quedaran con un INE a modo para la elección del próximo año.

Norma Irene de la Cruz, Carla Humphrey, José Martín Fernando Faz y Uuc-Kib Espadas fueron los cuatro consejeros electorales electos por la Cámara de Diputados y que cuentan con experiencia en el tema, por lo que seguramente desempeñarán un buen papel y eso demuestra que, por ahora, todavía hay procesos legales que se respetan en algunos ámbitos.

Por ejemplo, donde hubo ilegalidad es en la Comisión Reguladora de Energía donde se eligieron a comisionados que no tienen idea de energía y que solamente sirven a los intereses del inquilino de Palacio Nacional y ese desconocimiento quedó de manifiesto cuando incrementaron arbitrariamente tarifas a centrales de energía renovable y las empresas se las echaron abajo en los tribunales.

Es necesario que la sociedad siga defendiendo a las instituciones que costaron trabajo erigir, como para que llegue alguien que soñó con gobernar al país y materializar esa inolvidable frase de mandarlas al diablo porque busca que nada ni nadie le estorbe en su afán de consolidar la Cuarta Transformación que, por cierto, no tiene ni pies ni cabeza.

*Analista.