Urge cambio de estrategia

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Miguel Tirado Rasso*

Casi seis meses después que la Organización Mundial de Salud (OMS) declarara el brote del coronavirus como una emergencia de salud pública de importancia internacional ESPII (enero 30 de 2020), la incertidumbre, confusión, miedo y desinformación prevalecen en muchos de los países afectados por esta pandemia. Y es que, la necesidad y desesperación de gobernantes y gobernados, después de meses de confinamiento, presionan hacia la reactivación para enfrentar, ya, una muy lastimosa y compleja situación económica con repercusión mundial, que llevará tiempo redimir. Y en la disyuntiva de continuar con el encierro o dar paso a la reactivación, cuando las condiciones de seguridad sanitaria todavía no son claras, la autoridad opta por la ambigüedad con mensajes hasta contradictorios.

Lo que, en un principio, se tomó con relajamiento por ignorancia y desconocimiento del nuevo virus, al grado de minimizar la gravedad de la alerta dada por la OMS, la velocidad y extensión de su propagación hizo que, hasta los más escépticos, reaccionaran, aunque no todos con la oportunidad debida para enfrentar el impacto del Covid-19.

A la fecha, y, a nivel mundial, el coronavirus ha infectado a 13.4 millones de personas y causado cerca de 600 mil defunciones. Nuestro vecino del norte encabeza los números rojos con 3.5 millones de contagios y sobre 137 mil decesos, números que no le quitan tanto el sueño a su Presidente, Donald Trump, como el impacto que las medidas de contención han tenido en la parálisis económica de su país. En materia laboral, en el mes de mayo, el cálculo era de 36.5 millones de empleos perdidos. Malas noticias, en tiempos de campaña, porque son negativos que habrán de pesar en el ánimo de los electores en noviembre próximo.

La pandemia está lejos de estar controlada. La semana pasada, según reporte de la OMS, hubo un alza record en casos de contagio en el mundo con 228,102, en 24 horas, en la que EUA, Brasil, India y Sudáfrica registraron los mayores incrementos. Además, de acuerdo con este organismo, la región de Latinoamérica y el Caribe, es, ahora, el epicentro de la pandemia mundial.

En el caso de México, el virus sigue golpeando con severidad, sin que, los recursos retóricos del subsecretario de salud, Hugo López- Gattel, logren suavizar los registros estadísticos. Los contagios y defunciones continúan aumentando. Con cerca de 312 mil, somos el séptimo país con mayor número de contagios a nivel mundial y cuarto en decesos, con más de 36,000, después de EUA, Brasil y Reino Unido, y contando. De acuerdo a Información basada en datos oficiales de nuestro gobierno y registros que lleva la Universidad de Johns Hopkins de EU.

El desconcierto, la confusión, el miedo y la desinformación han complicado, aún mas, la circunstancia de la pandemia en nuestro país. El hecho de tratarse de un nuevo virus, sin historial ni antecedentes, ha dado lugar a una hiperactividad en redes sociales con teorías, especulaciones, advertencias, recomendaciones, consejos bien intencionados, suponemos, pero que lejos de ayudarnos a despejar dudas, a conocer un poco a lo que nos estamos enfrentando, confunden e infunden temor.

Si a lo anterior, agregamos una posición oficial renuente a reconocer cualquier falla, que por la novedad de la pandemia resultaría comprensible, y la inclinación del vocero gubernamental, a dejarse llevar por apreciaciones personales y a emitir juicios de valor que politizan el tema, en lugar de atenerse a criterios técnicos y científicos, el resultado no son buenas noticias, la autoridad se desgasta, se acaba la confianza y la credibilidad se pierde.

Afirma el sub secretario de salud, López-Gattel, que el mayor propósito era que nadie falleciera por no poder recibir atención en los hospitales y que, eso, se consiguió. Tal vez, pero eso no tranquiliza a nadie y, menos, a quienes han perdido seres queridos. Los muertos ahí están y sigue creciendo su número, junto con el de los contagios. Algo no está funcionando, pues, suponemos que el objetivo y la responsabilidad central de cualquier gobierno debiera ser evitar las muertes, con independencia de en donde ocurran, en base a una estrategia nacional clara, consistente, definida  y congruente.

Habría que decir que, los más de 35 mil muertos por coronavirus, representan el 5 por ciento del total de defunciones que anualmente registra el país, que se calcula en 730 mil. Según datos del Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud de la UNAM, esto ubica al Covid-19, entre las cinco principales causas de mortalidad en México, a tan sólo cuatro meses de haber surgido y, todavía, en su fase inicial. “Hacía mucho que en México no había una enfermedad infecciosa que tuviera ese nivel.” “…cinco por ciento de la mortalidad (…) es muchísimo.” Comenta el Coordinador de este Centro, Gustavo Olaiz y sugiere un ajuste de la estrategia contra la emergencia sanitaria. Algo, que también han sugerido varios expertos nacionales y extranjeros, preocupados por lo que sucede en nuestro México. A ver cuándo.

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