Una visita que pasó
sin pena ni gloria

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Benito Gaytán*

La visita del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, a Washington pasó sin pena ni gloria ya que fue breve en el marco de la entrada en vigor del T-MEC entre México, Estados Unidos y Canadá y el beneficiado fue su homólogo de los Estados Unidos de América, Donald Trump, tal y como este último lo había calculado.

En la declaración conjunta después del encuentro que sostuvieron ambos mandatarios, acompañados solamente por sus intérpretes, López Obrador bañó de elogios a Trump y le “reconoció” que ha tratado a México con “comprensión y respeto”, lo que sea que eso signifique porque desde que inició su campaña presidencial en 2016 y a lo largo de estos cuatro años no ha dejado pasar la oportunidad de insultar a los mexicanos, a quienes no baja de “violadores” o de “bad hombres”.

Quizá por eso, en la cena que tuvieron en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense dijo que López Obrador es el mejor Presidente que ha tenido México y, debe ser, porque es el único que ha obedecido sus órdenes, porque con aquella amenaza de imponer aranceles, si no se detenía la migración de Centroamérica hacia su país, el jefe del Ejecutivo mandó a la Guardia Nacional a detener a los migrantes para regresarlos a sus países y evitar que lleguen a la frontera norte.

Analistas, periodistas, legisladores y funcionarios de la actual administración federal señalaron que la visita fue un “éxito” como si todos los agravios de los que han sido objeto los mexicanos por parte de Trump se hayan olvidado y parecería que los empresarios de medios de comunicación que acompañaron al jefe del Ejecutivo a la gira, tiraron línea para que en sus espacios informativos llenaran de elogios esa visita.

Desde el principio ese primer viaje al extranjero del mandatario mexicano era para celebrar la entrada en vigor del T-MEC y nada más. No era para que los Presidentes de ambos países se confrontaran ni tampoco hablar de migración, aunque según se decía había apuestas para que le fuera mal a López Obrador y que le reclamara todos los agravios de los que ha sido objeto México, pero solamente terminó su discurso señalando que fallaron los pronósticos y que no se pelearon.

Curiosa, la comitiva de empresarios que acompañó al jefe del Ejecutivo porque por lo menos algunos de ellos eran los íconos de la “mafia del poder” que tanto criticó y satanizó cuando era oposición, pero no cabe duda que cuando se tiene el poder las cosas cambian y se purifican todos aquellos que lo tienen y que conviven con el poder político, aun y cuando el inquilino de Palacio Nacional decía que iba a separarlos.

Trump salió beneficiado de esta visita, tal y como lo había previsto, porque al llenarlo de elogios el jefe del Ejecutivo le dio un espaldarazo rumbo a las elecciones de noviembre, al igual que el ex Presidente Enrique Peña Nieto se lo diera en 2016 cuando vino a Los Pinos. Ahora esas imágenes del discurso, seguramente serán utilizadas por el equipo de Trump como estandarte frente a la comunidad hispana.

Esa visita fue criticada desde antes, precisamente, porque el mandatario estadounidense iba a utilizar a su homólogo mexicano para hacer campaña y así fue, es por eso que el gran ganador fue Trump y quien no quiso prestarse a ello fue el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, ya que puso de pretexto agenda llena para no hacerle el juego a aquel.

Ese júbilo de algunos sectores de la sociedad mexicana a que fue un éxito la visita podría terminar en un corto plazo, porque a pesar de que Trump dijo que López Obrador es su amigo, seguirá con los insultos a los mexicanos y construyendo su otro muro porque el de la frontera de México con Centroamérica, se lo hizo López Obrador con la Guardia Nacional.

Algunos analistas dicen que si la visita se calificó como un éxito porque el mandatario estadounidense no humilló o no insultó a su homólogo mexicano, entonces sí lo fue. Los resultados de esa visita se verán en unas semanas porque ahora es muy prematuro decir que se fortalecieron la relaciones entre ambos países.

La primera salida del jefe del Ejecutivo fue a la Unión Americana y quizá la nota más rescatable fue que se puso un cubrebocas, algo que no ha querido hacer en México, pero eso confirma que cuando un mexicano viaja a Estados Unidos se comporta bien, porque cuando circulan en vehículos no se pasan un alto o dan una vuelta prohibida, porque allá sí aplican la ley sin distingos.

*Analista.