Trump hace lo mismo
que cuatro años antes

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Benito Gaytán*

Esa visita que pretende hacer el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, a su homólogo estadounidense Donald Trump, confirmará lo que se había rumorado desde hace meses: que quién ordenó al jefe del Ejecutivo blindar la frontera del sur de México y que le dijo también cuándo se tendría que reactivar el sector automotriz, fue Trump.

Lejos quedaron aquellas promesas de campaña del candidato de Morena y PT en el 2018 de que “pondría en su sitio” al mandatario estadounidense y que le contestaría directamente sus tweets. Decía, en aquel entonces, que utilizaba al muro que construiría en la frontera como bandera para su reelección. A dos años de distancia y en plena campaña de reelección ya no utilizará solamente el Muro sino también a López Obrador para ganar las elecciones de noviembre próximo.

El muro que tanto dijo Trump que sería pagado por México, se construyó y fue pagado con el despliegue de miembros de la Guardia Nacional para impedir el paso de migrantes centroamericanos que pretendieran llegar a la frontera con Estados Unidos y cumplir su “sueño americano”.

Al igual que hace cuatro años cuando visitó México, y que fue recibido casi como jefe de Estado por parte del ex Presidente, Enrique Peña Nieto, ahora hace lo mismo con López Obrador, pero en el vecino país y por más que se diga que se va a ese viaje para el tema del T-MEC que entra en vigor el primero de julio, seguramente así se lo pidió Trump para darle un empujón a su campaña electoral.

Los dos mandatarios han bajado en sus encuestas de aprobación y los dos han sido de los gobeernantes que peor han enfrentado el problema de la pandemia de Covid-19. Los fallecidos y los contagios han ido creciendo rápidamente, pero ellos son los primeros en enviar mensajes de que ese virus no existe o llegar al grado de burlarse de él, poniéndole nombre o que la pandemia ya se domó, cuando por lo menos en México, los casos se han multiplicado y se proyecta que, para octubre, haya alrededor de 150 mil muertos por el Covid-19.

Y al igual que hace cuatro años cuando no vino a México, Hillary Clinton, candidata del Partido Demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos de América, ahora en la visita de López Obrador no se tiene contemplada ninguna reunión con el candidato de facto de ese partido, Joe Biden. Trump quiere repetir la misma historia que hace cuatro años cuando ganó la Presidencia, pero ahora son otros tiempos.

El Covid-19 ha sido el principal obstáculo para que el mandatario estadounidense pudiera reelegirse, al igual que para López Obrador mantener la mayoría de la Cámara de Diputados con Morena en las elecciones del próximo año. Los dos mandatarios son populistas, pero puede que no les alcance para lograr sus objetivos porque en ambos países, el Covid-19 ha mermado la situación económica y no han sabido como enfrentarla.

La forma de gobernar del estadounidense y del mexicano son similares: acusan a los medios de comunicación de orquestar campañas en su contra; que sus enemigos políticos los quieren derrocar; que los dueños de la verdad son ellos; que el país va muy bien gracias a ellos, pero la realidad es que todos los días en sus actos o conferencias mañanera dicen varias afirmaciones no verdaderas.

Hoy, más que nunca, Biden tiene amplias posibilidades de ganar la Presidencia de los Estados Unidos pues un gran sector de la población que votó por Trump en 2016, difícilmente lo volvería hacer en noviembre próximo y de los 30 millones que votaron por López Obrador, varios de ellos dejarán de hacerlo por Morena en el 2021.

El mandatario estadounidense aprovechará la visita de su homólogo mexicano para buscar el voto latino y levantarse en las encuestas, quizá por eso, el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, no quiso visitar a Trump con el pretexto del T-MEC porque sabe que este se aprovechará para mandar un mensaje de que sus dos vecinos lo apoyan incondicionalmente.

La visita del inquilino de los Pinos al de la Casa Blanca confirmará lo que es un secreto a voces: que quien dice que se hace y qué no se hace en política exterior en México, es el que despacha en Washington y no es casualidad que el primer viaje al extranjero de quien hoy gobierna, sea precisamente, a la Unión Americana.

*Analista.