Vaya con ese México
fantasioso de AMLO

35

Benito Gaytán*

El Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en su homilía diaria parece que habla de un país que solamente existe en su mente y que quienes lo habitan carecen de la más mínima inteligencia porque lo mismo habla de que ahí sus ciudadanos viven felices y que un par de zapatos y una muda de ropa los hace sentir los más contentos de ese lugar.

En ese México fantasioso, puede decir todos los días “afirmaciones no verdaderas” y como si fuera un teatro guiñol, esos habitantes no tienen voz y que él los puede manejar cómo mejor le convenga diciéndoles que la corrupción se acabó, pero entre los que forman parte de su gobierno hay algunos corruptos de cepa, que siguen haciendo negocios como mejor les convenga.

En ese México fantasioso, se da la espalda a las energías limpias para que regresen las formas de generar energía de épocas arcaicas y construir una nueva refinería, habilitando las que hoy existen para que sea autosuficiente, cuando en el mundo real no hay un solo país que pueda ser autosuficiente cuando se vive en un mundo globalizado.

En ese México fantasioso no hay espacio para la crítica porque en los medios de comunicación y los periodistas hay “conservadores” que se oponen a ese “cambio” revolucionario que propone quien hoy gobierna, pero que retrocederá varias décadas y se perderá lo que se ha logrado para formar parte del mundo que hoy se vive.

En ese México fantasioso, en el que hoy piensa López Obrador, les hace creer que saldrán de la extrema pobreza en la que están sumidos y el gobierno benefactor es quien debe ver por ellos para asegurar votos en cada elección que haya.

En ese México fantasioso, que ronda dentro de la cabeza del inquilino de Palacio Nacional hay felicidad y bienestar y que lo material no existe sino solamente lo espiritual y eso es lo que alimenta el alma de más de 50 millones de pobres y con eso les basta para seguir adelante porque pueden vivir con lo indispensable, sin aspirar a crecimiento alguno.

En ese México fantasioso no hay violencia en contra de las mujeres; hay desarrollo porque el crecimiento dejó de existir; hay bienestar porque ya no existe el producto interno bruto como indicador para medir la economía y todo mundo vive feliz porque no hay corrupción, se combatió y se venció.

En ese México fantasioso, los ciudadanos gozan de cabal salud que, aunque hubo una pandemia, se logró “domar” y gracias a eso hay menos muertos que la violencia e inseguridad. Se cuenta con un sistema de salud sólido que está al nivel de países como Canadá o Suecia en donde los hospitales se encuentran equipados con tecnología de punta.

En ese México fantasioso, no hay crisis económica porque se dieron dos millones de créditos de 25,000 pesos a miles de empresas que no despidieron personal y con eso lograron superar la crisis por la que atravesaban y todos los sectores que sufrieron por esa pandemia, hoy gozan de cabal salud porque se tenía una estrategia definida para combatirla desde meses antes de que llegara.

En ese México fantasioso, se gobierna por Decreto y lo que no sirve se elimina de un plumazo porque todo eso que había apestaba a neoliberalismo y eso hizo que la pobreza aumentara, aún y cuando al partido al que pertenece quien gobierna tiene la mayoría, pero el egocentrismo es enorme y esos Decretos los firma para que no quede duda quién manda.

En ese México fantasioso, hay dinero que alcanza para comprar millones de votos y que los beneficiarios ya están definidos después de un censo del bienestar que se hizo y donde se rifa un avión sin avión pero que ha resuelto la mayoría de los problemas y si es necesario venderlo 20 veces, se va a vender.

En ese México fantasioso, que vive dentro del jefe del Ejecutivo es el modelo económico a seguir porque en el real, las cosas son diferentes. Hay pobreza, desigualdad, marginación y miles de personas han fallecido por las carencias que hay en los hospitales públicos. La violencia e inseguridad crecen día a día y no hay nada que la detenga, aunque se militarice la seguridad pública.

*Analista