Todos tienen culpa,
todos… menos yo

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Benito Gaytán*
El gobierno del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, sigue pasmado ante el Covid-19 sin saber qué hacer ni cómo reaccionar porque el “plan de reactivación económica” que presentó el pasado miércoles no tiene ni pies ni cabeza, ya que por un lado reduce sueldos de funcionarios cuando él mismo ha pedido al sector empresarial que no haga eso, o que desaparecerá 10 subsecretarías, pero quienes las encabezan seguirán ganando su mismo sueldo o que sus 38 programar prioritarios tienen que continuar.

Al igual que los millones de créditos por 25 mil pesos que va a otorgar a las empresas que no hayan despedido empleados donde el requisito más importante será que estén en el censo del Bienestar que realizaron los servidores de la Nación con el nombre del jefe del Ejecutivo en sus chalecos y que es el mismo censo de 22 millones de personas que votarán por Morena-según él-en la elección del próximo año.

Esas son muestras claras que el gobierno de la 4T quedó rebasado ante el Covid-19 y que no saben qué hacer y por eso esas ocurrencias son las que están llevando al país al precipicio porque en lugar de posponer sus tres proyectos estrella del sexenio-Aeropuerto de Santa Lucía, Tren Maya y Refinería de Dos Bocas-prefirió ponerlos por encima de los intereses de la nación.

Y eso de culpar a los periodistas y a los medios de comunicación de que son conservadores porque no publican las buenas noticias es una señal de que el jefe del Ejecutivo resultó tener una piel muy sensible porque no es que no se publiquen, sino que no existen buenas noticias en un país que desde el púlpito de Palacio Nacional todos los días se pinta un país que simplemente no existe o que sí existe solamente es en la imaginación de quien hoy despacha ahí.

Al igual que en sexenios anteriores, los medios de comunicación han revelado lo bueno y lo malo de gobiernos anteriores y, en especial, en el sexenio pasado gracias a esos medios a los que hoy vapulea, publicaron infinidad de casos de corrupción y que, gracias a eso, hubo 30 millones de personas que sufragaron por quien hoy gobierna, esperanzados de que las cosas cambiarían porque esa fue la oferta del gran candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

A lo largo de estos 16 meses de gobierno, las mañaneras del jefe del Ejecutivo han sido cubiertas por los medios de comunicación y han servido para fijar la agenda del día y que no haya algún hueco que podría ser llenado por la desinformación porque en el fondo esa es la razón de existir de esa homilía diaria.

Y no se puede decir que los periodistas son buenos cuando hablan bien del Presidente y malos cuando hacen lo contrario ya que para el inquilino de Palacio Nacional no hay términos medios y por eso es que si no están de acuerdo con él están en contra de él y esa ha sido su práctica desde hace décadas y por eso es que se dedicó a polarizar al país y que aún gobernando continúa haciéndolo.

Es muy fácil para cualquier persona culpar a los demás cuando uno se queda pasmado en una situación sin saber qué hacer y así es como exactamente le pasa a López Obrador, han sido 16 meses de repartir culpas sin tomar las responsabilidades de un jefe de Estado que debe ser visionario y estadista.

El país se encuentra envuelto en problemas económicos, de salud, de violencia y de inseguridad, pero hasta ahora no se vislumbra que se vayan a resolver y, menos, con un gobierno que se encuentra inmóvil y pasmado con personas que no tienen la más mínima idea de cómo reaccionar o tomar decisiones correctas porque las instituciones han sido desmanteladas y se han colocado a personas que cubren los perfiles de cuates y cuotas.

La prioridad de este gobierno son los pobres que son rentables y la forma en que el jefe del Ejecutivo ha divido al país para que los pobres odien a los ricos no tiene límites, pero eso sí hay de ricos a ricos que tienen un lugar especial en el corazón de ya saben quién porque lo que era Emilio Azcárraga Milmo en tiempos del PRI, hoy lo es Ricardo Salinas Pliego para López Obrador y, entonces, dónde quedó aquel estribillo de “la mafia del poder”, hoy esa mafia es la que gobierna.

*Analista