¿Cuál será el costo del reembolso?

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Miguel Tirado Rasso*

A principios del mes de marzo pasado, por un desacuerdo entre los dos principales productores de petróleo, después de EUA, Arabia Saudita y Rusia, sobre las medidas que convenía adoptar para detener la baja del precio del crudo que sólo en este año ya sumaba un 20 por ciento, dio pie a una guerra de precios, con efectos contrarios a lo que se pretendía remediar, precipitando una mayor caída de los precios.

Pues resulta que la propuesta árabe de hacer un recorte de 1.5 millones de barriles diarios en la producción mundial, para recuperar los precios, no gustó a Rusia, quien alegó que no tenía sentido sacar el petróleo barato árabe y ruso, para dejar el mercado libre al petróleo caro de EUA. El diferendo entre los dos gigantes petroleros y ante la amenaza, no sólo de no recortar la producción, sino de incrementarla, tuvo un impacto fatal que derrumbó los precios del crudo y de las principales bolsas del mundo. Porque esto sucedía, ya, en el contexto de la crisis global provocada por la pandemia del coronavirus.

Y es que, en el muy complejo y sensible mundo de los hidrocarburos, son muchos, diferentes y, no pocas veces, contrarios, los intereses en juego. Tantos, como el número de países involucrados en este mercado, sólo que, unos pocos son los que definen el rumbo, al que, el resto, regularmente se suma.

Como cualquier producto valioso y con alta demanda, en un mercado libre, la fórmula para mantener cierto equilibrio en su precio se ha logrado, aunque no siempre, por acuerdos en las cuotas de producción. Por eso se formó la OPEP (Organización de Países Productores de Petróleo) en 1962 y, más recientemente, a finales de 2016, la OPEPplus, que incluye a países productores no OPEP, entre los que destaca Rusia.

Dicen algunos expertos, que el rechazo ruso a la propuesta árabe, habría tenido que ver con la intención del Kremlin de fortalecer su posición, en un mercado de precios bajos, que sacaría de la competencia a quiénes tienen altos costos en la producción, como es el caso del petróleo de esquisto norteamericano y otros productores políticamente inestables que tendrían problemas financieros. Ahora bien, la inundación del mercado con crudo barato, históricamente ha demostrado ser indiscriminada en su impacto financiero, pues a todos golpea, incluyendo a quienes la provocan y, este caso, no fue la excepción. Las cosas se agravaron, aún más, ante un desplome en la demanda del hidrocarburo, generada por los efectos del coronavirus en la economía mundial.

Tras unas semanas de desconcierto por el derrumbe de precios del petróleo, pérdidas bursátiles y depreciación de monedas, atribuibles, más a la pandemia, qué al desacuerdo petrolero, la OPEPplus convocó a una cumbre virtual para tratar estabilizar el mercado de este energético a través de un acuerdo, más radical, que la propuesta árabe, consistente en un recorte, considerado histórico, de 10 millones de barriles diarios (mbd) en la producción mundial, conformado por una cuota del 23 por ciento de la producción de cada uno de los países convocados.

El acuerdo plantea esa reducción, a partir del 1 de mayo, durante dos meses (mayo y junio). Los seis meses siguientes, el ajuste bajará a 8 mbd y de enero 2021 al 30 de abril de 2022, la reducción será de 6 mbd. La cuota asignada a nuestro país era de 400 mil barriles diarios, con la que no estuvo de acuerdo y, tras algunas negociaciones con nuestro vecino del norte, México aceptó recortar sólo 100 mil barriles (5.7%) y que la diferencia, 300 mil, sería cubierta por el gobierno de Donald Trump. Con el apoyo norteamericano, se aceptó el acuerdo, aunque con cierto malestar de algunos países asistentes, a los que no gustó la postura mexicana, única voz discordante de la cumbre integrada por 23 naciones.

Los analistas señalan que aún con esta reducción, el esfuerzo se ve insuficiente, pues a la sobre oferta existente, habrá que considerar una contracción en la demanda mundial de hidrocarburos, calculada en un 30 por ciento, por los efectos de la pandemia del coronavirus, lo que, prácticamente, anula los efectos de este recorte y su impacto en los precios del crudo.

En este escenario, no queda clara la estrategia de nuestro país de negarse a reducir su producción de petróleo en un mercado, internacional y local, deprimido, sin centros de almacenamiento para la guarda de excedentes y con precios por debajo de los costos de producción. Por primera vez en once años, según señala la Agencia Internacional de la Energía (AIE) las previsiones del consumo para este año son a la baja, por las medidas de contención que impone la prevención de la pandemia del coronavirus y que limitan viajes, comercio y actividad industrial más amplia. El futuro de este energético no se ve muy promisorio, si además se considera que el mundo está mirando hacia las energías renovables que son fuentes de energía limpias, inagotables y altamente competitivas. El futuro de este energético no se ve muy promisorio, si además se considera que el mundo está mirando hacia las energías renovables que son fuentes de energía limpias, inagotables y altamente competitivas.

Por otro lado, y de acuerdo a la información publicada, el pacto se suscribió, sin alcanzar la meta de recorte de 10 mbd, quedando en 9,700 mbd. Sin aclararlo, parecería que el faltante, 300 mil barriles, son los que le correspondían a nuestro país y que, por un acuerdo con el Presidente Donald Trump, EUA los asumiría, según dijo Trump “para ayudar a México por el momento y ellos ya nos lo reembolsarán más adelante”.

Si esto es así, además del costo por la fricción diplomática con algunos países de la cumbre OPEPplus, molestos con la negativa de México a cumplir con la cuota asignada, nuestro país le queda a deber al magnánimo presidente norteamericano un buen favor que, según parece, no le significó ningún compromiso.

Habilidoso en las negociaciones, habrá que estar atentos a ver cómo pide que le “reembolsemos” el favor.

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